
Mi Hijo No Juega en la Posición que Quería en Fútbol Sala: Cómo Afrontarlo
Un padre me preguntó por qué el entrenador cambió a su hijo de ala a cierre en fútbol sala. La respuesta, y lo que hay realmente detrás de este tipo de decisión.
Escrito por
João Araújo
Profesor de Educación Física (FADEUP – Universidad de Oporto) · Entrenador de Fútbol Sala – Nivel II · Licencia UEFA B · Máster en Educación Física
15 años vinculado a la Educación Física en el ámbito escolar, 20 años al entrenamiento de fútbol sala en categorías de formación y 5 años como entrenador de fútbol. Jugador federado y amateur de fútbol y fútbol sala.
Recibí esta pregunta de un padre de un chaval de 13 años, ala de un club de la zona de Madrid, hace tres semanas: “Mi hijo siempre ha jugado de ala, es la posición que más le gusta, pero este año el entrenador ha decidido ponerlo de cierre casi todos los partidos. Llega a casa desmotivado y dice que no le gusta defender. ¿Debo hablar con el entrenador?” Es una pregunta que escucho a menudo de padres en el fútbol sala formativo, y la respuesta empieza por entender que, en fútbol sala, cambiar de posición no es un castigo ni un error.
¿Cambiar de Posición Es Normal en el Fútbol Sala Formativo?
Sí, y es más habitual en fútbol sala que en otros deportes de equipo, precisamente porque las cuatro posiciones (cierre, ala, pívot, portero-jugador) comparten exigencias técnicas parecidas en un espacio reducido. Un buen entrenador formativo aprovecha exactamente esa cercanía entre posiciones para exponer a los jóvenes a varias funciones antes de los 15-16 años, edad a partir de la cual la especialización empieza a tener más sentido.
(No estoy del todo seguro de que esto aplique igual en clubes de élite ya centrados en la especialización precoz, pero en la gran mayoría de clubes formativos regionales, la respuesta es sí, y aun así siempre merece la pena confirmarlo con el entrenador.)
Lo Que Hay Realmente Detrás de la Decisión del Entrenador
Pocas veces el cambio de posición es aleatorio. Las razones más habituales son: el entrenador quiere que el jugador desarrolle una visión de juego completa antes de fijarse en una función; la plantilla tiene falta de cierres esa temporada y el hijo tiene características físicas que encajan (estatura, lectura defensiva); o, simplemente, el entrenador está probando dónde rinde más el jugador, algo que solo se descubre probando posiciones distintas en partidos reales, no solo en el entreno.
Por preguntas como esta empecé a sugerir a los padres que, en vez de preguntar al entrenador “por qué has cambiado a mi hijo de posición”, pregunten “qué posiciones va a jugar a lo largo de la temporada y por qué”. Siguiendo esa rotación jornada a jornada con la Herramienta de Convocatorias de SportsLabTools, muchos padres se dan cuenta de que la posición cambia semana a semana para casi todos los chavales del equipo, no es una decisión aislada contra su hijo.
¿Y Si Mi Hijo Sigue Descontento Después de Algunas Semanas?
Aquí la distinción importa: no disfrutar tanto de una posición nueva, al principio, es normal y no exige que los padres intervengan. Pero si, pasado un mes, la incomodidad persiste y empieza a afectar a las ganas de ir a entrenar, entonces sí merece la pena una conversación, no para pedir de vuelta la posición anterior, sino para entender si el plan del entrenador incluye volver a probarlo de ala más adelante en la temporada.
Consulta también: El Cierre en el Fútbol Sala Moderno: Funciones, Posicionamiento y Papel en el Juego, para entender qué le está pidiendo realmente el entrenador a tu hijo en esta nueva posición.
Si hay un consejo que doy siempre a los padres en esta situación: deja que la incomodidad inicial siga su curso antes de intervenir. La frustración de aprender una posición nueva es, casi siempre, temporal, y a menudo es precisamente lo que el entrenador está intentando enseñar.
Sigue la rotación de posiciones de tu hijo a lo largo de la temporada, no solo un partido aislado. Usa la Herramienta de Convocatorias de SportsLabTools para ver el patrón completo.
*Este relato se basa en un caso real, pero se ha preservado la identidad de la persona y algunos detalles del contexto se han recreado con fines ilustrativos.*